Las Kharjas:

Desafíos literarios, lingüísticos y historiográficos de las estrofas finales de composiciones literarias andaluces.

Canción de laúd en un jardín para una dama noble. España, Siglo XII, Biblioteca del Vatican

Canción de laúd en un jardín para una dama noble. España, Siglo XII, Biblioteca del Vatican

 

La palabra azúcar, que define el polvo extraído sabroso de la planta epónima, nació en la India. Tiene origen etimológica persa y llegó hasta Grecia a través de Persia y de las tropas de Alejandro Magno. Aquí “fue tomada por los árabes como sumar, que, con el artículo, se transformó en assúkar en el árabe hispánico, desde donde pasó al español.” (Fernández 63) Con su maravillosa historia que “no se concluyó en Europa, porque enseguida pasó a África y después a América,” el nombre azúcar ofrece un ejemplo de los numerosos arabismos, es decir, palabras de origen árabe, que hoy se emplean en la lengua castellana. Pero, ¿porqué existen esos arabismos? ¿Cuándo y como fueron transmitidos al español? ¿Qué tuvieron como consecuencias en la historia lingüística, literaria y cultural de Europa? 

A través del caso de las kharjas, una forma de poesía que existió bajo el califato musulmán del Al-Andalus en el sur de la peninsula ibérica en la Edad Media (I), estudiaremos el papel de las poblaciones cristianas, llamadas mozárabes, en la transmisión de palabras árabes a el castellano temprano durante y después de la Reconquista (II) antes de concluir con una análisis de la descendencia que tuvieron las kharjas y los arabismos en la literatura castellana y europea. (III)



 

I. Las Kharjas: forma literaria que revela la convivencia lingüística y cultural del Andalucía. Origen, definición y desafíos históricos. 

 

 

        Según Samuel Stern, la poesía estrófica árabe que se desarrolló en España entre el siglo VI y XII, tuvo dos géneros literarios semejantes: el Muwashshah y el Zajal. Ambos géneros  comparten la mayoría de las características frente a su estructura, es decir, están compuestos de un preludio, seguido por una secuencia de estrofas. Cada una de ellas se divide en dos partes. La primera tuvo rimas que cambiaron estrofas tras estrofas. Por contraste, en la segunda parte, las rimas se repiten en todas las estrofas, y luego “mantuvieron la unidad de la composición.” (Stern, Chansons xiii). 

        Sin embargo, Samuel Stern enfatiza que el Muwashshah y el zajal tienen diferencias formales que fueron sumamente importantes para la historia literaria, y que el olvido de ellas causó muchas confusiones y problemas en trabajos que han tratado con la poesía estrófica árabe. (Chansons xiii) La más importante de esas diferencias es, sin duda, la última parte del Muwashshah, su simt, llamada kharja. (Chansons xv) Enfocaré mi análisis en las kharjas porque esa forma peculiar de composición literaria árabe revela mucho sobre la convivencia lingüística que existió en Andalucia.

        Ante todo, tenemos examinar las características del Muwashshah más profundamente. El Muwashshah estaba una poesía escrita en árabe clásico y destinada a ser cantada frente a asambleas cortesanas. Aunque recibió la influencia de la poesía popular, Stern explica que el Muwashshah estaba destinado primeramente a una audiencia noble. (Stern, Strophic Poetry 43) El Muwashshah pudo tener típicamente tres categorías temáticas: el amor o ghazal, la alabanza o madih y el Khamriyya, es decir, una canción de vino. (Strophic Poetry 45) Además, el Muwashshah tiene un rasgo esencial que Stern subraya: fue casi siempre cantado por mujeres. Luego, históricamente,  el Muwashshah se caracteriza por una dimensión erótica, tanto por sus temas como  por su modo de representación.

        Existe un elemento adicional que fortalece aún más la dimensión erótica de las kharjas: sus versos estaban “puestos en la boca de un personaje que no es el poeta  […] sino puestos en la boca de una mujer.”  (Chansons xv) Según  Stern, porque las kharjas fueron cantadas por mujeres, las kharjas fueron escritos en unos de los dos lenguas vernáculas que se hablaban en la España musulmana: el árabe vulgar o el dialecto roman. (Chansons xvi) Dejando de lado las implicaciones de esta análisis que se relacionan con la historia y la función de las mujeres en la Edad Media, me gustaría concretar lo que nos enseñan las características de las kharjas acerca de los intercambios lingüísticos en Andalucia. In efecto, “el aspecto de las kharjas es bastante curioso porque se trata de versos […] [compuestos alternativamente en árabe y romance, pero]  escritos con caracteres árabes o hebreos, llamados aljamía, en los que nos se anotan las vocales.” (Fernández 57)

        Por consecuencia, la esencia misma de las kharjas revela la porosidad que existió entre los grupos y las poblaciones que vivían  en la peninsula ibérica. Se comunicaban entre ellas, se influyeron mutuamente y en ese sentido, se mostraron uno cierto respeto. Esta observación es aún más esclarecedora si tenemos en cuenta que también existió Muwashshah en hebreo en Andalucía, compuestas por poetas judíos, que incluyeron sus propias kharjas en dialecto romano escritos con caracteres hebreos. (Hemmer 129) Pero hay aún más. En general, las kharjas expresan los sentimientos lánguidos de mujeres que se desesperan por encontrar de nuevo a sus amantes. (Strophic 59) Según Stern, esta característica puede ser una creación literaria de los poetas árabes.  Pero también, y eso es la hipótesis que prefiere Stern, puede significar que el origen de las kharjas  se encuentra en la poesía romance de la Edad Media. Más particularmente, Stern subraya las similitudes formales y temáticas entre las kharjas y la poesía gallego-portuguesa popular. Stern se refiere a las famosas Cantigas de amigo del siglo XII, composiciones trovadoras que cuentan las confidencias amorosas de mujeres. (Strophic 62) Así, las kharjas revelan que los poetas árabes introdujeron no solo el dialecto romano pero posiblemente también formas literarias románicas en sus composiciones.

 

II. La transmisión del legado lingüístico y literario árabe al castellano: el papel de la lengua y de la población mozárabe.

 


        Hemos repetido a veces que las las kharjas fueron compuestas en “dialecto romano.” Pero ¿qué significa exactamente la expresión ‘dialecto romano’? ¿Quién lo habló? ¿Cómo y cuando influyó el castellano? ¿Por qué medios? Estas son las preguntas que ahora deben ser abordadas.

        La época que estamos considerando, es decir, la que se desarrolla entre el siglo VIII y la invasión árabe y que se acaba en el siglo XV cuando terminó la Reconquista, se caracteriza en la peninsula ibérica por cambios lingüísticos significativos. Esquemáticamente, tenemos por un lado la renovación del latín antiguo y eclesiástico después del renacimiento carolingio, y por el otro lado, la formación de dialectos regionales descendiente del latín vulgar medieval, incluido en el Norte de la peninsula, de el temprano castellano. Al mismo tiempo, en la España musulmana, parte de la “población hispánica […] consint[ió] por el derecho islámico como tributaria, […] conserv[ó] su religion cristiana y incluso su organización eclesiástica y judicial.” (“Mozárabe” RAE) Notablemente, esa población desarrolló un dialecto distinto de lo que se habló en el condenado de Castilla: el mozárabe. Por consecuencia, como lo define la Real Academia Española, la palabra mozárabe describe ambos los cristianos que convivieron con los musulmanes y sus lenguas. El nombre Mozárabe viene del árabe hispánico, es decir, el árabe hablado por los musulmanes en Andalucia, de la palabra musta’rabí, que significa ‘arabizado’.

        Volviendo a las kharjas: hemos visto que ellas fueron compuestas en dialecto romano.  Ahora podemos completar esta declaración y aclarar que las kharjas fueron escritas en mozárabe. Las kharjas así testifican la influencia de la lengua y de la cultura mozárabe en los árabes andaluces. Sin embargo, debemos de hacer hincapié en la influencia recíproca de los árabes en los cristianos mozárabes, quiénes después transmitieron fragmentos culturales y lingüísticos árabes al castellano. Ese es el proceso que discutiremos en las siguientes líneas. 

        Los mozárabes andaluces “vivieron bajo el poder político islámico durante más de cuatro siglos” y “el precio de esa convivencia fue sue arabisation”. (Matilla 200, Fernández 56) Concretamente,  la “imposición de la sociedad islámica […] fue impulsada por el Estado creado por los Omeyas” y tuvo por vectores principales de impacto el derecho, la distribución de la propiedad y la religión. (Cuenca, Salvatierra y Canto 122)  Existen grandes debates historiográficos que discuten la naturaleza del régimen musulmán y su relación con los mozárabes. Ellos se desarrollan desde la tesis de un gobierno autoritario árabe que embruteció a los cristianos y los judíos hasta la teoría de una edad de oro bendecida con una tolerancia cultural sin precedentes. Sin entrar en esas polémicas, podemos, sin embargo, subrayar ciertos hechos que nos ayudan a entender los relaciones de poder que existieron en Andalucia y que se reflejan lingüísticamente. 

Ante todo, conviene enfatizar que la lengua árabe constituye la estructura misma del Curan, que constituye en sí la esencia misma del Islam como modo de gobierno total de la vida en sociedad: los asuntos políticos, religiosos y jurídicos son uno. En Al-Ándalus “parece que 

Hisam I volvió a ordenar el uso del árabe en la administración” y “atacó la difusión de la dicha lengua entre los cristianos en detrimento del […] romance, considerándolo como el principal peligro de aculturación de [ellos].” (Cuenca, Salvatierra y Canto 123) Por eso, la arabización lingüística de los mozárabes solo pudo realizarse dentro de un proceso más general de influencia cultural árabe, atestiguado por ciertos historiadores por quién la dominación musulmana en España se “concluye con el dominio de la formación islámica sobre la feudalizante y la tribal” que la precedió. (Cuenca, Salvatierra y Canto 122)

         Esa situación conduce el Profesor Moreno Fernández a enfatizar la innegable hibridación, en distintos grados, de los modos de vida de los mozárabes con los de los árabes. (Fernández 56) También lingüísticamente, el gran número de arabismos que se añadieron al mozárabe constituye uno hecho bien establecido. En su libro Los Arabismos del Español en el Siglo XIII el Profesor Eero K. Neuvanen presenta un léxico muy completo de las palabras en cuestión. Pero ahora debemos preguntarnos: ¿cómo llegaron al castellano los arabismos?

        El desarrollo histórico de la Reconquista ofrece la siguiente respuesta: “en su aventura colonizadora hacia el sur de la península,” el castellano poco a poco incorporó las tendencias lingüísticas que encontró en Al-Andalus. (Fernández 70) El papel de los mozárabes fue determinante en ese proceso. Los siglos XII y XIII constituyen el período de bisagra, y particularmente, cuando los castillos conquistaron las ciudades clave de Toledo y de Sevilla, respectivamente en 1085 y en 1248. En su libro La era mozarabe, Diego Adrián Olstein estudió la época en la que el colectivo mozárabe vivió fundamentalmente "bajo el dominio político de los reinos cristianos, y particularmente en la zona toledana, donde se concentró durante los siglos XII y XIII el mayor número de mozárabes.” (Matilla 201) Los mozárabes pudieron “así transmitir a la sociedad cristiana elementos culturales islámicos” y el trabajo de Olstein “amplia el valor de la transmisión cultural de los mozárabes relacionada con los legados […] árabe e islámico.” (Matilla 201) Es sumamente interesante notar que en Toledo apareció una variedad castellana “toledana” que  “había incorporado componentes [lingüísticos] de los grupos […] judíos y mozárabes” y que “sostenida sobre el prestigio de la corte de Alfonso el Sabio, acabaría siendo referencia de buen hablar hasta el siglo XVIII.” (Fernández 66) Finalmente, podemos preguntarnos si el prestigio del habla toledana fue relacionado de alguna manera con la incorporación de los arabismos.


III. La descendencia de las kharjas y el presente.

 

        De todas formas y por último, conviene enfatizar que las kharjas “han tenido enorme descendencia” en la literatura castellana y europea también, desde un punto de vista formal y temático. (García Gómez) Existen otra vez muchas controversias entre historiadores y filólogos, pero según eminentes especialistas, como Dámaso Alonso, las kharjas fueron la “primavera temprana de la lírica europea.” (Rodríguez Martínez) Francisco Moreno Fernández escribe que “las jarchas adelantaron al siglo XI la aparición de la lírica románica y le concedieron a España, en detrimento de la lírica provenzal, el honor de ofrecer los primeros testimonios escritos de este género.” (Fernández 57) Emilio García Gómez, en su Breve historia de las jarchas, presenta las similitudes estructurales entre “los Gozos de Santa María al comiendo del Libro de buen amor y las kharjas, señalando al margen los tecnicismos.” (Gómez 1) Eric Brogniet enfatiza la influencia determinante de los poetas andaluces en el desarrollo del tema del amor cortés entre los trovadores de la Edad Media, un tema que después tendrá una gran importancia en toda la literatura europea hasta la época contemporánea.

     Esta relación entre el tema del amor europeo y las kharjas andaluzas puede ser analizada a través del cuadro estructuralista. En efecto, según Claude Lévi-Strauss, existe en cada sociedad un sistema mitológico, que incluye notablemente las obras literarias, y que permite a la gente interpretar el mundo — de lo contrario, seria completamente caótico. (Tyson 126) Además, cuando examinados desde una perspectiva estructuralista, la enorme cantidad de mitos en varias culturas se reduce a un número bastante limitado. Estos mitos son los que Lévi-Strauss llamó mitemas. Así, la figura de la mujer amada, encantadora y pecaminosa, embriagadora y peligrosa, adorada pero evanescente, constituye un ejemplo de mitemas que demuestra la continuidad entre la literatura árabe y europea, y entre las lenguas árabes y europeas a través de los siglos.


***


        En un momento marcado en Europa por el miedo y el rechazo de la alteridad cultural y, en particular, de la civilización árabe-musulmana, el estudio de los kharjas nos recuerda últimamente que la historia a veces conflictiva entre Europa y el mundo árabe también ha sido sinónimo de enriquecimiento cultural recíproco, que la literatura fosiliza y cuyo lenguaje constituye un testimonio vivo. Mientras que el viejo continente teme a los "bárbaros y al choque de las civilizaciones,” recordemos que las civilizaciones en cuestión tienen más en común de lo que a veces ellas mismas creen. Como escribe el historiador y estructuralista Todorov, “es tener un lenguaje y no tal lenguaje que sea constitutivo de nuestra identidad humana compartida” — y que el lenguaje de los europeos puede definirse como uno primo al de los árabes, con quienes los europeos compartieron no solo su historia medieval y sino que también recibieron ciertas de sus formas de poesía y sobre todo, su maravilloso arte del amor literario. (Todorov 123)

 

Rosalie Calvet-Soubiran

© RCS, November 2018.


Bibliografía 

Brogniet, Eric. “L’Influence Des Poètes Arabes Préislamiques Sur La Naissance De l’Amour Courtois Chez Les Troubadours De Langue d’Oc .” Académie Royale De Langue Et De Littérature Françaises De Belgique, 2017, doi:10.18411/a-2017-023. http://www.arllf b.be/ebibliotheque/communications/brogniet09042011.pdf

Cuenca, Vicente Salvatierra, and Alberto Canto. Al-Andalus, De La invasión Al Califato De Córdoba. Editorial Síntesis, 2008.

Fernandez, Francisco Moreno. La Maravillosa Historia Del Espanol. Instituto Cervantes, 2015.


García Gómez, Emilio.  “Breve Historia De Las JARCHAS.” Jarchas Breve Historia, www.jarchas.net/breve-historia.html.

 “Mozárabe.” Real Academia Española, dle.rae.es/?id=Py4foQK.

Olstein Diego, Adrián. La Era mozárabe: Los mozárabes De Toledo (Siglos XII y XIII) En La historiografía, Las Fuentes y La Historia. Ediciones Universidad De Salamanca, 2006.


Rodríguez Martínez, Valeria. “De la casida a la moaxaja. La renovación poética en en al-andalus.” Revista Penelope, web, Oct. 14. 2018. https://www.revistapenelope.com/wp-content/uploads/2014/12/DE-LA-CASIDA-A-LA-MOAXAJA1.pdf

 

Rodríguez-Picavea Matilla, Enrique. “Studia Historica. Historia Medieval.” Review of La Era Mozárabe. Los Mozárabes De Toledo (Siglos Xii y Xiii) En La Historiografía, Las Fuentes y La Historia. 2011, pp. 200–203.


Stern Samuel Miklos. Les Chansons Mozarabes, Etc. Oxford, 1964.


Stern, Samuel Miklos., and Leonard Patrick. Harvey. Hispano-Arabic Strophic Poetry: Studies. Clarendon Press, 1974.

Todorov, Tzvetan. The Fear of Barbarians: beyond the Clash of Civilizations. Polity Press, 2010.

Tyson, Lois. Critical Theory Today: a User-Friendly Guide. Routledge, 2015.